Alejémonos de la positividad tóxica para practicar la empatía

Hace unas décadas Martín Seligman psicólogo, profesor y actualmente director del Penn Positive Psychology Center, popularizó el término de “psicología positiva” en su libro "The Optimistic Child".

La idea central es que no nacemos pesimistas, que "aprendemos" a serlo por ciertas experiencias vitales y nuestra personal forma de interpretarlas. Este es un proceso reversible ya que podemos cambiar ese pesimismo y transformar nuestros pensamientos negativos en otros más positivos.

Lamentablemente la psicología positiva está siendo victima de un proceso de malinterpretación muy dañino. En algunos casos nos encontramos con mensajes delirantes en los cuales la imposición de un pensamiento positivo que se presenta como la única forma de solución a los problemas, termina provocando que las personas eviten o nieguen pensamientos desagradables y no expresen emociones consideradas negativas.

En las redes sociales, Instagram especialmente, prospera la creencia que las personas deben darle un giro positivo a todas las experiencias y se exhibe un mundo aparentemente perfecto donde querer las cosas es la clave para obtenerlas.

Obviamente no es así. Para la consecución de las metas intervienen factores sobre los que no tenemos control. Por muy frustrante que pueda llegar a ser.

Toda esta positividad toxica a base de "Si quieres, puedes" "Solo buenas vibras" "Piensa positivo" "El fracaso no es una opción" y muchas mas, terminan generando estrés y desgaste emocional al negar emociones de tristeza, miedo y inseguridad. Tal vez nos hacen sentir culpables por no haber conseguido lo que deseábamos, como si no lo hubiésemos deseado lo suficiente.

El optimismo y la positividad están bien siempre y cuando no se conviertan en una forma de negar la realidad. Solo podemos entrenarnos, intentarlo y aprender de los que nos sucede.

Nos pasa a todos, todo el tiempo. Normalícemelo.

Acostumbrémonos a practicar la escucha activa: no neguemos los sentimientos desagradables nuestros o de los demás.

Seamos mas amables con nosotros mismo y nuestros símiles empezando por validar y aceptar, en lugar de evadir los sentimientos de alguien con frases generales.

Por ejemplo sustituye el "sé positivo" por "sé que es difícil en este momento, estoy aquí para escucharte".

La felicidad no es la única emoción válida.



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